Seguidores

jueves, 28 de julio de 2011

Relato



Esta historia comienza en 1973. Ramón era un chico de veinticinco años, no muy alto, pero sí muy formal. Tenía un secreto. Aunque pareciese un hombre normal, no lo era. Con él siempre iba un libro titulado "Aventures d'Arthur Gordonpym".
Rara vez lo vieron acompañado, iba sólo, entre las sombras de la noche, puesto que no le gustaba salir por el día. Simplemente salía para trabajar.
Un día Ramón, lleno de ira, se miró a un espejo y como siempre, no puedo contemplar su rostro, solamente veía su pálida nuca y su cabello negro, al igual que su traje, después de unos minutos torturándose en silencio por su extraño secreto cogió su libro y se imaginó que era el protagonista de este. Demasiada imaginación, pensó. Limpió con los dedos el polvo que el marco dorado de su espejo tenía desde hacía ya mucho tiempo. No tenía más que un espejo en su gran casa. Uno que guardaba en el oscuro sótano.


16 de septiembre de 1973

Caminaba por la calle de camino al trabajo cuando se encontró con un chica, no era muy alta, ni tampoco muy guapa, pero a pesar de ello sus ojos turquesas hacían que el corazón de Ramón diese un vuelco sin saber muy bien porqué. Ese mismo día, Martes, para ser exactos, comenzó a hablar con él Paula, la encantadora chica que le había robado el corazón, a nuestro ya amigo, Ramón. Nunca le había gustado que hablasen con él, ya que ni Ramón sabía como era él mismo. Mientras que Paula hablaba y hablaba Ramón simplemente asentía acompañándolo de una risa nerviosa. Sí, estaba enamorado.

18 de diciembre de 1973

Se acercan las navidades, Ramón se pregunta que le regalará a Paula, desde aquella charla se habían hecho muy amigos, aunque Ramón hubiese empezado a salir por el día y descansar por la noche, aún estaba bastante incómodo, ya que la gente le miraba cuando iba por la calle, cuando de repente se le vino a la cabeza el regalo perfecto: le pediría matrimonio a Paula. La quería, cada noche se imaginaba como sus correteaban por la casa y él, junto con Paula, observaba cada noche como la leña se iba quemando en su gran chimenea hecha en Francia.

25 de diciembre de 1973

Ya era Navidad, Ramón caminaba despacio por las calles de Madrid, ese año había nevado bastante y los niños se divertían jugando con la nieve e imaginando que un montón de nieva era un fuerte para esquivar los ataques enemigos. Ramón reía con sólo pensar que uno de esos niños podría ser su propio hijo. En seguida llego a casa de Paula, demasiado temprano, aunque eso era bueno ya que le daría tiempo a pensar, sus manos humedecidas por el sudor delataban su nerviosismo. Estaba muy nervioso. Después de varios minutos tocó a la puerta y esperó ansioso a que la dulce chica de ojos color turquesas le abriese la puerta, pero no fue así. Nadie abrió esa gran puerta de roble, adornada con unas pequeñas flores pintadas con tonos apagados, nadie.

16 de septiembre de 1974

Ya había pasado un año desde que se conocieron y nueve largos meses en los que no había vuelto a ver unos ojos color turquesas tan bonitos, nueve meses que no pronunciaba su nombre, Paula. Tal vez esa chica nunca existió y puede que nuestro amigo se hubiese vuelto loco. Se había encerrado en su casa, que previamente recubrió de espejos, para recordar que él, simplemente, era un monstruo.

FIN 

viernes, 17 de junio de 2011

Capitulo O11

23 de Diciembre de 2028

17:40

Llevamos aquí bastante tiempo y eso me preocupa, este bosque sigue siendo igual de tenebroso que antes... No sé porque mi padre se convirtió en una persona tan despreciable y porque me encerró a mi también. Me siento traicionado y también que estoy traicionando a mis amigos... y a Kat.
No creo que sigan utilizando águilas y perros para captarnos en este espeso bosque, como hacían antes, pero lo mejor es irnos lejos de aquí. Muy lejos. Tenemos que llegar a Roma. Allí buscaremos a mi abuela, ella es la única que  puede ayudarnos. Desde que papá asesinó a mamá no queda nadie, a parte de mi abuela, que no se haya convertido en un sádico, en una persona sin ningún tipo de escrúpulos, en mi familia. Necesitamos ayuda. James piensa, eres listo, soy listo, venga...

-Kat - dije en un susurro.
-¿Qué quieres ahora? - respondió ella.
-Tenemos que irnos de aquí. Ahora.
-Vale ¡qué listo! ¿Lo has averiguado tú solito? - dijo de forma sarcástica - ¿y a dónde quieres que vayamos?
-A Roma.

Soltó una gran carcajada y contestó con un seco y cortante:

-¿Cómo quieres que lleguemos allí vivos, James?
-Tenemos que ir con cuidado, estuve... - me inventé una mentira rápida - estuve andando por el bosque y he encontrado la salida.
-¿Enserio? ¿No es broma? - preguntó ella con la cara más alegre que le he visto en todo el tiempo que hemos estado juntos.
-No... -me costó mentirle y no decirle que en realidad me sabía recorrer este bosque como la palma de mi mano, porque antes formaba parte del grupo de los hombres de blanco - no es broma.

19:46

La sangre me hervía de forma incontrolada, nos iríamos, viviríamos en Roma con identidades falsas, todo esto era impensable, era como una película de ciencia-ficción que no se la creería nadie. Todo parecía mentira, un sueño o un cuento. Cualquiera de la tres opciones era válida. Tengo un mal presentimiento, desde que James y yo le contamos a los demás nuestra escapada a Roma, ninguno parecía creernos, especialmente no creían la historia de James.
Unas cuantas gotas de agua me caían en la cara, teniendo en cuenta que no sé ni donde estoy, supongo que será una lluvia fugaz, que no llegará a tratarse de una tormenta tropical.
Ando a pasitos hasta la cueva, mirando mis zapatillas gastadas de tanto andar, con ese color blanco que tanto me ha atormentado en esta etapa de mi vida. Tengo el pelo sucio, agujetas por todo el cuerpo y un ligero arañazo que me recorre la ingle y llega hasta la rodilla. Estoy hecha un asco...
¿Dónde estará mi familia? Estarán preocupados por mi, si no están muertos, estoy segura. Me tiemblan las piernas sólo de pensarlo, algo normal desde que estoy aquí. Mañana echaremos a andar y nos olvidaremos de todo esto, viviremos tranquilos en Roma, sin que nadie nos moleste y puede que James se fije en mi. No, puede no, seguro que sí. Buscaré a mi familia, hablaré con ellos y les diré que estoy bien, pero que no me busquen.
Tendré la oportunidad de rehacer mi vida.

sábado, 7 de mayo de 2011

Capitulo 010

23 de Diciembre de 2028
17:03

No sé cuantas horas llevamos aquí dentro, pero son las horas más eternas de mi vida, la falta de agua empieza a notarse y el hambre se está volviendo insoportable, tenemos que encontrar un refugio o al menos un lugar donde haya comida y agua, algo difícil por aquí cerca.

-Amm... ¿Qué tal estás?

-¿Qué te parece? Tengo frío, hambre y sed.

-Lo siento, es que por aquí no hay mucho que comer o beber...

Me encanta cuando se compadece de mi, cuando él mismo se echa la culpa para que me sienta mejor, Iván es un muy buen amigo.

-No te considero simplemente una amiga... -susurro Iván, parece haber escuchado mis pensamientos.

-¿Perdón?

-Que... no sé por qué estás enamorada de él, si es un completo idiota, simplemente se portaba bien conmigo para que no te dijese nada, yo daría mi vida por ti y él no se atreve a nada, ni siquiera a ir a buscar comida o agua, estuve buscando si hay algún rio, pero por los arrededores no hay nada y los niños ya están protestando por no tenerla.

Cambió de tema muy rápido, pero entendí perfectamente lo que intentaba decirme. Él me quiere y yo... yo no. James es un idiota, pero... le quiero. Es difícil enamorarse de la persona correcta, Iván es perfecto, pero no sé que es lo que no me permite ver en el algo más que un amigo.

-Lo siento, ahora soy yo la que se disculpa, no sé porque le quiero, ni siquiera sé porque siento algo por él, nunca hizo nada por mi y no creo que lo haga...

-Tú no tienes la culpa...

Se dió media vuelta y salió de la cueva.

~*~

Lo odio, lo odio con todas mis fuerzas, es un cobarde, un cobarde insensible y aún así le quiere, no logro entenderlo, es que no cabe en mi cabeza, ella no sabe lo mucho que le quiero desde que la ví... es que... es perfecta, pero no se da cuenta de quién le quiere de verdad, es que es tanta la impotencia que siento...

-¿Estás bien?
-No, pequeño. No.


-Está confusa, ella estuvo con él mucho más tiempo encerrada y... se enamoró, el amor se pasa, aunque duela, Kat sufrirá mucho por él...

-Gracias Adler, pero ahora soy yo el que sufre.

-Soy Adelbert -se rió-solían confundirnos, solo nuestros padres nos diferenciaban sin dificultad, a los demás familiares aún les costaba... les echo tanto de menos...

-Adelbert...

-Dime.

-Te llevaré con tu familia. Te lo prometo.

-Nunca prometas algo que no puedes cumplir - noté como se le empañaban los ojos y como se le agitaba la respiración - lo decía mi abuela.

Y diciendo eso, se fue.

-Iván, Iván, ¿Qué quería Adelbert?

-¿Sabías que era Adelbert?

-Sí, él es el que tiene esas cicatrices en las piernas.

-¿Cómo?

-Sí, ¿Es que no lo viste?

-No, pequeña, no. -Cogí a Ania en brazos y fui con Adelbert, logré pillarlo a medio camino.

-¡Hey!

-¿Qué? -preguntó el quinceañero, aún con los ojos llorosos.

-¿Qué es eso? -dije señalando a sus piernas.

-Nada.

-Dímelo ahora - aumente el volumen de mi voz para conseguir la respuesta.

-Aparecieron sólas, en serio, no sé de que son.

-Si, seguro. ¿Me ves cara de tonto?

-¿Y tú? Tú eres el que deja a todos al márgen porque una chica no te hace caso, pero yo soy el que da la vida por su hermano, ¿Sabes que casi lo matan? Sí, ya huímos una vez de "ellos", pero esto no es igual, llevan desde 2025 secuestrando gente joven con doble nacionalidad, para que en España sólo queden españoles, pues sí, eso, aunque te parezca que no, nos mete a nosotros, porque tenemos nombres de otros países, la dictadura ha vuelto Iván, pero no viene tan blanda como antes, para ellos los que no se llamen Pedro, Jacinto o Gabriel no son parte de España, vivimos en un mundo cruel, somos como los indígenas en 1758, nos exterminarán. Si no nos vamos de España lo harán, ahora tenemos que andar y encontrar alguna casa, ¿vale?

Kat tenía razón, era por eso, tenía razón.

viernes, 15 de abril de 2011

Capitulo OO9

23 de septiembre de 2028:
06:08 a.m


Noté como las gotas de rocío, que aún aguantaban desde la noche, caían en mi rostro, por lo cual desperté. Aún estaba cansada, me sentía mal, como la noche anterior. Todavía me encontraba perdida, al parecer nadie se digno a buscarme, ni el insensible de James, ni Iván...


Grité con todas mis fuerzas, grité y grité, pero nadie contestó, nadie. El silencio era tan grande que me dolía, me iba matando poco a poco, haciendo que el cansancio fuese aún más insoportable.


-¿Kat?
-Sí, sí, estoy aquí, ayúdame.. - logré pronunciar en un susurro mientras me desvanecía...


12:36 a.m


-Kat, Kat, despierta...
-¿Umm...?
-Soy yo, James, despierta.
-¿James? - pregunté atónita.
-No pensarías que te dejaría sola, ¿no?
-Pues si, se me pasó por la cabeza un par de veces.
-Pues no. No te dejaría sola nunca, aunque sea un ser insensible al que no le importa nada ni nadie, porque solo me importas tú, puede que lo demás me de exactamente igual, porque en mi único mundo solo estás tú.


No sabía que contestar, estaba completamente sorprendida, me costaba respirar, pero en lo único que podía pensar era en él, en ese ser insensible que tenía delante, a ese ser que tanto había odiado por momentos.


-Hola...


Lo había olvidado por completo, Iván, estaba allí depie, despeinando con su brazo izquierdo su largo pelo moreno, si se cortase el cabello un poco estaría mucho mejor, pero parece sacado de un cuento, es idéntico a todo el mundo, al menos en el que vivía antes de que me encerraran en esto, pero también era muy diferente, era único, aunque estaba enamorada de otro, estaba enamorada de el ser más insensible que conozco. De James.


-Hola, ¿qué tal, enano?
-¡Vaya! Que buen humor, espero que esto se vea más amenudo.
-Pues sí, por favor - respondí mirando al nuevo y mejorado James.


Nos quedamos callados como pasa siempre, pero vino la pequeña Ania, para interrumpir nuestro silencio.


-¡Qué vienen! ¡Qué vienen!
-¿¡Quién!? ¿¡Quién viene!?
-Ellos, vienen dos, dos hombres, los mismos que tenían a Kat.
-Corred, venga.


Corrimos todos como si no hubiese mañana, corrimos y corrimos, parecía que sabíamos a donde ibamos, pero ninguno de nosotros sabía a donde ir, excepto el joven de pelo moreno, le seguimos hasta una cueva, nos escondimos ahí y no hablamos hasta que pasaron horas.


-¿Cómo sabías dónde ir? - pregunté asombrada.
-Cuando vine a buscarte encontré esta cueva.
-¿Fuiste tú el que me buscó? ¿No fue James?
-Bueno... él tambien vino conmigo - comenzaba a tocarse el pelo, eso era mala señal.
-¿Seguro?
-No - dijo James, ahora tambien se había convertido en un mentiroso, aunque no me dijese que fue él el que me fue a buscar podía haberme dicho que no fue él, sino Iván - Yo no fuí, él me dijo que fuese, pero de nuevo mi inseguridad me ganó y pensé que, de nuevo, sería un suicidio, cavar nuestra propia tumba.


Y así, con esas palabras, dejamos de hablar en todo el día.

viernes, 1 de abril de 2011

Capitulo OO8



22 de septiembre de 2028:

6:48 a.m

¡Qué aburrimiento! Subida a un árbol sin hablar con nadie y sin haber pegado ojo, así es como estoy ahora mismo, Adelbert está muy raro conmigo, no sé que les pasa a todos ninguno me quiere decir lo que ocurrió cuando no estaba y Adelbert es el único que intenta decirmelo de vez en cuando.

-¡Hey! ¡Kat!

-¿Qué? - Adelbert otra vez.

-No sé que le ves a J.

-¿A quién?

-A James.

-Pues... no sé. -y lo acompañé de una risita tonta.

-Es el único que no quería arriesgarse y rescatarte.

-¿Cómo? Mientes.

-No, Iván fue el que quiso ir a buscarte y James le dijo que era una locura y que no valdría la pena, porque le encerrarían otra vez.

-Eso él no lo haría.

-Pues lo hizo, Iván fue el que quiso ir a por ti y tú... ni lo miraste cuándo saliste.

-Oh Dios!

14:20 p.m

-¡Hey tú!

-¿Qué? - se giró James.

-Eres un estúpido, un insensible, un ser sin corazón, al que no le importa nada ni nadie, no ves más allá de tu nariz y ojalá todo te salga mal, ¡te odio!

-¿Y tú estás loca?

-Sí, porque tú fuiste el único que no lucho por mi, el único que saldría corrieno si todo va mal, ojalá te estallase una granada en la cabeza. - dije a punto de romper a llorar.

Y de nuevo el maldito silencio que deja cuando no tiene razón.

-Emmm, ¿hola?

-¡Vete! Tú se lo dijiste, tú me odias y quieres apartarme, ¿verdad, enano?

-¡Cállate! Él no me dijo nada, fue otra persona y sé qué fue él el único que quiso venir a por mi, lo sé, ¿vale? deja de culpar al primero que pasa si eres tú el que tiene la culpa, ¡Idiota!

Y después me adentré en el espeso bosque, al que le tenía tanto miedo.

19:42 p.m

Hace frío. Mucho frío, no puedo contenerme en pie y mi vista se nubla a cada paso que doy, estoy mal, muy mal, ¿por qué? Ojalá Iván pudiese estar aquí.

miércoles, 2 de marzo de 2011

Capitulo OO7

20 de septiembre de 2028
17:49 p.m.




-¡Corre!
-Lo intento, ¿vale?
-¡Kat, Kat, cuidado!
-¿Qué?


18:16 p.m.


Soy un completo idiota, podría haberla ayudado, yo, yo soy un idiota.


-¿Ahora en que piensas enano?
-A ti que te importa.
-Pues si me importa, ¿qué piensas?
-En que tenemos que ir a buscarla, venga tío, no la vas a dejar ahí, ¿no?
-¿¡Estás loco!? Iván, te pillarán y te matarán o te encerrarán de nuevo y no va a haber nadie tan altruista como Kat para salvarte.
-¿Cómo podía estar enamorada de un idiota como tú?
-¡Ella no me quería, sólo buscaba con que divertirse, hasta que llegara un enano como tú con su "tabletita de chocolate"!
-¿¡Ves!? Aparte de idiota eres infantil, caprichoso, egocéntrico, etc, etc.


Otra vez ese silencio incómodo que lo caracteriza y culpa.


-¡Mira! - señala con su dedo índice la pequeña Ania a una caja muy grande que pone: "URGENTE"
-Callaos - susurra James.
-Seguro que ahí está Kat, venga hagamos algo, tío, se lo merece. - le digo en un tono muy bajo.


Resopla y acaba aceptando como muchas otra veces había hecho con Kat.


18:40 p.m.


Andamos muy lentamente, será fácil sacarla de ahí sólo hay dos hombres vestidos completamente de blanco, miro hacia atrás y veo como los gemelos y mi pequeña prima de diez años nos miran preocupados, me da miedo, sí, me da miedo, no soy valiente, pero si una persona como Kat aparece en tu vida, no puedes dejarla ir tan facilmente. Es perfecta, su largo pelo moreno, esos ojos claros y esa personalidad amistosa, pero también cabezota...
James no sabe lo que tiene, no sabe que ella está súper enamorada de él, pero lo peor es que él también lo está y pronto, desapareceré de su vida... ¿qué pasaría si me echo atrás?


-Ahora - susurra James


Dudas.


~*~


¿Qué hago aquí? ¿Dónde estoy?


-¡AYUDA! ¡SOCORRO!


¡Dios, Dios! Si es que hay alguien ahí arriba que me ayude. ¿Qué es eso? ¡AH! ¡Qué golpe! Se está abriendo la caja... Son James e Iván...


-Gracias, gracias, gracias... - se lo agradezco, mientras abrazo a James...

domingo, 20 de febrero de 2011

Capitulo OO6

20 de septiembre de 2028:
16:07 p.m:



A estas horas ya se habrán dado cuenta de que no estamos, tenemos que escondernos, para que así no nos encuentren...


-¿Dónde iremos? - dijo uno de los gemelos.
-No sé, por ahora es mejor quedarnos aquí... - hice una pausa - por cierto, esa puerta que viste - dije mirando a James- ¿dónde está?
-¡Y yo que sé! - gritó.
-Oye amigo, cálmate, ¿si? - interrumpió Iván.
-¿Quién me va a obligar? ¿Un enano cómo tú?
-¿Estás loco? ¿Qué te pasa? - dije yo.
-Nada, qué estamos en las mismas y ahora somos demasiados como para pasar desapercibidos.


Hubo un silencio incómodo. Tenía razón.


-Saldré un momento. -dije rompiendo el silencio
-Te acompaño - dijo el jóven de mi edad.


16:48 p.m:


-¿Por qué vienes conmigo?
-Pues poque no te iba a dejar sola, por cierto, que le pasó a tu amigo.
-¿A James?
-Si
-Pues no sé, antes estabamos bien.
-¿Es tu novio?
-No... no sé. - dije acompañandolo de una mirada graciosa.
-No me extrañaría...
-Es algo raro...
-Ya lo sé, parece que me odia.
-No...
-¿Cuántos años tiene?
-No estoy segura... creo que veinticuatro.
-Pues no me lleva tantos años... al menos no tantos como para llamarme enano.
-¿Cuántos tienes tú?
-Dieciocho
-Yo también.


Silencio incómodo. Goteras, pasos, algo pasa, se escuchan demasiados ruidos... tenemos que volver. Parece que esta escuchando mis pensamientos porque se levanta y me sigue.


-Tenemos que irnos.
-¡¿Cómo?! - Otra vez James y sus gritos.
-Saben que no estamos, ¿vale? - le señaló Iván.
-¿Por qué gritais tanto? - dijo la pequeña Ania.
-No te preocupes mi vida, es que todo esto es un poco extraño... - dije acariciandole su largo pelo rubio, al contrario de Iván, pelo largo para un chico, perfectamente peinado, pero moreno.
-¿Qué haremos? - preguntó el gemelo de los ojos grises.
-Tenemos que encontrar la puerta - dijo Adelbert
-¡Pues vamos!

lunes, 17 de enero de 2011

Capitulo OO5

20 de septiembre de 2028:
12.25 a.m




Gran momento. Sigo golpeando la pared y recibo buen resultado, ya que la pared se va quebrando más y más. Noto como las gotas de sudor empiezan a bajar hasta mis mejillas y como estas se enrojecen. Ahora es el turno de James, él es más fuerte y seguramente acabe de romperla del todo.


12:30 a.m


No me lo puedo creer, no me lo puedo creer, estamos fuera... no es lo que esperaba, hay ciento o miles de habitaciones como la nuestra. ¡Es increible!


-Ya decía yo que no podíamos ser los únicos - murmura James
-Eso tambien lo pensaba yo... pero sigo sin encontrar un porqué.
-¡A saber!


Agachados, yo con el tarro el la mano, vamos habitación por habitación, pero...


-Tenemos que ayudar a alguien.
-Kat, ¿¡Estas loca!?
-Venga, por favor.


Como siempre acaba aceptando y por la parte trasera de una de las habitaciones, comienzo a golpear.
Poco a poco se quiebra y veo que hay dos personas, un chico de mi misma edad y una niña de unos once o diez años. Asustados se acercan hacia mi y el chico me pregunta:


-¿Quién eres?
-Shhh... -le mando callar y respondo - tranquilos vengo a sacaros de aquí, mi nombre es Kat y él es James.


No escucho ninguna respuesta por lo que acabo de romper un trozo de pared por el que podamos entrar James y yo.


-¿Cómo os llamais? - pregunta mi compañero.
-Yo Iván - responde el chaval - y ella Ania.


Nombres rusos, interesante.


-¿Sabeis por que razón estais aquí?
-No, somos primos, la lleve al parque y después sólo recuerdo que aparecí aquí con ella.
-¿Sólo estabais dos aquí?
-Si, ¿por qué?
-Nosotros eramos tres.
-¿Y por qué ahora sois dos?


James le contó la historia de Thomas, pero yo sólo pensaba en una cosa... James y yo tenemos nombres americanos, ellos rusos, pero los cuatro somos españoles. Demasiada casualiadad y una de las cosas que he aprendido aquí, es que no existen las casualidades.


14:38 p.m


Salimos los cuatro por el hueco que abrimos antes, pero esta vez con dos tarros, al parecer a ellos también les había llegado el regalo de colorines.
-Ayudaremos a alguien más, ¿no? - reponde la niña, que es la primera vez que logro escucharla, siempre habla para sí.
-Claro pequeña - le contesto.


Otra habitación. La misma acción que con las otras dos, romper y entrar. Esta vez lo que nos encontramos son unos gemelos de unos quince o catorce años, ambos rubios. Los dos con los ojos bien abiertos al vernos, preguntan:


-¿Quienes sois?
-Yo soy Kat, ella es Ania, él es James y él Iván - dije señalando a cada uno.
-Nosotros somos Adelbert y Adler.
-Alemanes, ¿cierto?
-No, somos españoles.
-Ya, pero vuestros nombres son alemanes
-Si... ¿por qué? - pregunta uno de los gemelos, el de los ojos grises.
-¡Creo que sé por qué estamos aquí!
-¿Por qué? - preguntan todos al unisono.
-Mirad, Iván y Ania, son nombres rusos, pero ellos son españoles.Kat, osea yo, y James, son nombres americanos, pero somos españoles y lo mismo pasa con vosotros, sólo que vuestros nombres son alemanes. - lo dije tan rápido que me tuve que parar varios segundo para respirar.
-Osea... no lo entiendo.
-¿¡Qué más darán nuestros nombres!?
Dicen los gemelos a la vez.
-Yo tampoco sé que importa, pero es la única casualidad.


Definitivamente aquí no existen las casualidades.

viernes, 7 de enero de 2011

Capitulo OO4

20 de septiembre de 2028:
9:23 a.m:



Cinco días. Cinco largos días. Las pastillas siguen intactas, ninguno de los dos se atreve a dar ese paso. Es difícil.
Pensaba que ya era nuestro fin, que no aguantaríamos, pensé que nos querían matar a sangre fría, poco a poco, pero... ¿entonces? ¿Para que son las pastillas?
¿Me acerco a ellas y abro de nuevo el frasco y me pienso si tomarmelas o me quedo quieta como llevo ya dos horas seguidas? Decido lo primero y me levanto. Siguen ahí, parece que se han molestado en que esten adornadas con muchos colorines, hay que ser tonto para pensar que eso hará que nos las tomemos antes. Tengo dieciocho años, no soy tonta.


-No lo hagas. - dice una voz masculina, desde un lugar de la habitación.
-No pienso darles esa satisfacción.
-¿A quien? - dijo levantandose y caminando hacía mi.
-A "ellos", los que nos metieron aquí. ¿Se creen que voy a tomarmelas sin haber luchado? No me conocen. - dije acompañandolo con una risa irónica.
-Yo creo que sí que nos conocen y muy bien, demasido -dijo mirando para todas partes en busca de algo, como tantas veces lo hacía.
-Sigo recordando lo que dijiste en sueños... eso de que sabías por donde salir. ¿Sigues sin recordarlo?
-La verdad algo recuerdo, pero esta borroso, no sé...
-Pero... ¿Qué es exactamente lo que recuerdas?
-Una puerta, por eso intento saber dónde está, pero nada...
-No creo que quieran matarnos de esta forma, es demasiado facil, unas pastillas, puff..., que poca imaginación. -dije chasqueando la lengua.


James primero rió y luego dijo:


-¿Poca imaginación? A mi me parece que son demasiado sádicos como para matarnos así.
-También es verdad.


Y así acabó nuestra conversación.


9:38 a.m


-A ver... empieza la acción, pensemos...
-Kat, no es por desilusionarte, pero esto no es ninguna película.
-¿Quién ha dicho que lo fuera? Bien... - puse la mano sobre mi barbilla y dije - la rejilla por donde nos pasan la comida está siempre cerrada. ¿No es así?
-Ajam.
-Sólo sabemos cuándo nos la pasan por ese reloj que hay en la pared ¿no? - dije señalando la pared
-Así es.
-Pues... cuando la abran intentamos dejarla abierta con algo, pero a la misma vez que piensen que está cerrada ¿me sigues?
-Espera, espera, ahí me perdí ¿cómo vamos a hacer eso?
-Pues... ponemos un palo o algo.
-Vale - hizo una pausa y dijo en voz alta, bastante alta, no estaba gritando, pero si que utilizó su caracteristico sarcasmo - ¿Y de donde vamos a sacar un palo?
-Yo que sé, pero al menos tuve una idea.
-Sí, una idea imposible.
-Mi padre solía decir que no había nada imposible.
-Pues se equivocaba.
-Mentira. ¿Ves de que está hecho esto? - dije tocando la pared.
-Si, ¿y qué?
-Es piedra, si logramos romper un trozo lo suficientemente grande como para lograr llevar a cabo mi plan, podremos salir de aquí.
-¿Y con que vamos a romper la pared? - dijo ya en un tono, del que mis oídos no se quejaron.


Miré a mi alrededor y me fijé en lo que nos lleva atormentando durante cinco días. Las pastillas. Bueno, no exactamente, si no su bote de aluminio.


-Con eso. - dije señalando el tarro con mi dedo índice.
-¡¿Con un tarro?! - preguntó indignado.
-Claro, ¿tienes una idea mejor?


James resignado, me dió la razón y comenzamos a golpear la pared...
Pero lo que menos me imaginé, es que las paredes de esta habitación donde llevo dos meses y medio fueran tan fáciles de romper. Con sólo unos golpes, la pared se quebró y dejo pasar un rayo de luz. ¡Vaya! Llevamos tanto tiempo sin luz que mis ojos se irritan.

jueves, 6 de enero de 2011

Capitulo OO3

15 de septiembre de 2028

11:54 a.m

Otro día más. Otro día encerrados, al menos ahora sé que tengo compañía, ya que ahora sí me habla. Ayer lo intentamos de nuevo, pero nada... es imposible, mi pregunta es: ¿Cómo saben cuándo realmente estamos muertos?

-¿En que piensas? - la pregunta me pilló de improvisto
-En nada.
-No lo parecía, a ver cuéntame.
-Me hacía una pregunta a mi misma...
-¿Y cual era la pregunta?
-Esas ya son muchas preguntas, ¿no?
-Sí, la palabra pregunta ya cansa, pero respóndeme.
-¿Como sabrán cuando estamos muertos? ¿La única salida es esa? ¿Si alguno de los dos muere podríamos salvar la vida del otro?
-Pues... no lo sé...

Reí, hacía mucho tiempo que no lo hacía...

13:45 p.m

Estaba en mi rincón de siempre, sentada, sin hacer nada y de pronto la rejilla por donde me traen la comida se abre, pero si aún quedan cuarenta y cinco minutos...
La  incertidumbre cesa cuando un tarrito bastante pequeño entra por el pequeño agujero... me acerco y lo abro, pero... pero ¿qué es esto? ¿¡pastillas!? ¿¡Están locos!? Bueno.... si nos tienen encerrados aquí por ninguna razón, es porque no tienen dos dedos de frente.

-¿Qué es eso? -pregunta mi compañero.
-Pastillas... ¿¡Te lo puedes creer!? ¿Qué piensan matarnos? Esto parece la pelicula de los tiempos de mi madre: Saw, ¿la viste alguna vez?
-¿Crees que es momento de hacer esa pregunta?

Iba a responder pero...

-Es una pregunta retorica, por lo que no tienes que responder, ¿vale?
-Vale, tranquilo.
-Créeme, lo estoy.

Pasaron las horas, nos trajeron la comida a la hora de siempre, pero mi pregunta sigue ahí: ¿Por qué nos traen pastillas?