23 de Diciembre de 2028
17:40
Llevamos aquí bastante tiempo y eso me preocupa, este bosque sigue siendo igual de tenebroso que antes... No sé porque mi padre se convirtió en una persona tan despreciable y porque me encerró a mi también. Me siento traicionado y también que estoy traicionando a mis amigos... y a Kat.
No creo que sigan utilizando águilas y perros para captarnos en este espeso bosque, como hacían antes, pero lo mejor es irnos lejos de aquí. Muy lejos. Tenemos que llegar a Roma. Allí buscaremos a mi abuela, ella es la única que puede ayudarnos. Desde que papá asesinó a mamá no queda nadie, a parte de mi abuela, que no se haya convertido en un sádico, en una persona sin ningún tipo de escrúpulos, en mi familia. Necesitamos ayuda. James piensa, eres listo, soy listo, venga...
-Kat - dije en un susurro.
-¿Qué quieres ahora? - respondió ella.
-Tenemos que irnos de aquí. Ahora.
-Vale ¡qué listo! ¿Lo has averiguado tú solito? - dijo de forma sarcástica - ¿y a dónde quieres que vayamos?
-A Roma.
Soltó una gran carcajada y contestó con un seco y cortante:
-¿Cómo quieres que lleguemos allí vivos, James?
-Tenemos que ir con cuidado, estuve... - me inventé una mentira rápida - estuve andando por el bosque y he encontrado la salida.
-¿Enserio? ¿No es broma? - preguntó ella con la cara más alegre que le he visto en todo el tiempo que hemos estado juntos.
-No... -me costó mentirle y no decirle que en realidad me sabía recorrer este bosque como la palma de mi mano, porque antes formaba parte del grupo de los hombres de blanco - no es broma.
19:46
La sangre me hervía de forma incontrolada, nos iríamos, viviríamos en Roma con identidades falsas, todo esto era impensable, era como una película de ciencia-ficción que no se la creería nadie. Todo parecía mentira, un sueño o un cuento. Cualquiera de la tres opciones era válida. Tengo un mal presentimiento, desde que James y yo le contamos a los demás nuestra escapada a Roma, ninguno parecía creernos, especialmente no creían la historia de James.
Unas cuantas gotas de agua me caían en la cara, teniendo en cuenta que no sé ni donde estoy, supongo que será una lluvia fugaz, que no llegará a tratarse de una tormenta tropical.
Ando a pasitos hasta la cueva, mirando mis zapatillas gastadas de tanto andar, con ese color blanco que tanto me ha atormentado en esta etapa de mi vida. Tengo el pelo sucio, agujetas por todo el cuerpo y un ligero arañazo que me recorre la ingle y llega hasta la rodilla. Estoy hecha un asco...
¿Dónde estará mi familia? Estarán preocupados por mi, si no están muertos, estoy segura. Me tiemblan las piernas sólo de pensarlo, algo normal desde que estoy aquí. Mañana echaremos a andar y nos olvidaremos de todo esto, viviremos tranquilos en Roma, sin que nadie nos moleste y puede que James se fije en mi. No, puede no, seguro que sí. Buscaré a mi familia, hablaré con ellos y les diré que estoy bien, pero que no me busquen.
Tendré la oportunidad de rehacer mi vida.
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