Seguidores

lunes, 17 de enero de 2011

Capitulo OO5

20 de septiembre de 2028:
12.25 a.m




Gran momento. Sigo golpeando la pared y recibo buen resultado, ya que la pared se va quebrando más y más. Noto como las gotas de sudor empiezan a bajar hasta mis mejillas y como estas se enrojecen. Ahora es el turno de James, él es más fuerte y seguramente acabe de romperla del todo.


12:30 a.m


No me lo puedo creer, no me lo puedo creer, estamos fuera... no es lo que esperaba, hay ciento o miles de habitaciones como la nuestra. ¡Es increible!


-Ya decía yo que no podíamos ser los únicos - murmura James
-Eso tambien lo pensaba yo... pero sigo sin encontrar un porqué.
-¡A saber!


Agachados, yo con el tarro el la mano, vamos habitación por habitación, pero...


-Tenemos que ayudar a alguien.
-Kat, ¿¡Estas loca!?
-Venga, por favor.


Como siempre acaba aceptando y por la parte trasera de una de las habitaciones, comienzo a golpear.
Poco a poco se quiebra y veo que hay dos personas, un chico de mi misma edad y una niña de unos once o diez años. Asustados se acercan hacia mi y el chico me pregunta:


-¿Quién eres?
-Shhh... -le mando callar y respondo - tranquilos vengo a sacaros de aquí, mi nombre es Kat y él es James.


No escucho ninguna respuesta por lo que acabo de romper un trozo de pared por el que podamos entrar James y yo.


-¿Cómo os llamais? - pregunta mi compañero.
-Yo Iván - responde el chaval - y ella Ania.


Nombres rusos, interesante.


-¿Sabeis por que razón estais aquí?
-No, somos primos, la lleve al parque y después sólo recuerdo que aparecí aquí con ella.
-¿Sólo estabais dos aquí?
-Si, ¿por qué?
-Nosotros eramos tres.
-¿Y por qué ahora sois dos?


James le contó la historia de Thomas, pero yo sólo pensaba en una cosa... James y yo tenemos nombres americanos, ellos rusos, pero los cuatro somos españoles. Demasiada casualiadad y una de las cosas que he aprendido aquí, es que no existen las casualidades.


14:38 p.m


Salimos los cuatro por el hueco que abrimos antes, pero esta vez con dos tarros, al parecer a ellos también les había llegado el regalo de colorines.
-Ayudaremos a alguien más, ¿no? - reponde la niña, que es la primera vez que logro escucharla, siempre habla para sí.
-Claro pequeña - le contesto.


Otra habitación. La misma acción que con las otras dos, romper y entrar. Esta vez lo que nos encontramos son unos gemelos de unos quince o catorce años, ambos rubios. Los dos con los ojos bien abiertos al vernos, preguntan:


-¿Quienes sois?
-Yo soy Kat, ella es Ania, él es James y él Iván - dije señalando a cada uno.
-Nosotros somos Adelbert y Adler.
-Alemanes, ¿cierto?
-No, somos españoles.
-Ya, pero vuestros nombres son alemanes
-Si... ¿por qué? - pregunta uno de los gemelos, el de los ojos grises.
-¡Creo que sé por qué estamos aquí!
-¿Por qué? - preguntan todos al unisono.
-Mirad, Iván y Ania, son nombres rusos, pero ellos son españoles.Kat, osea yo, y James, son nombres americanos, pero somos españoles y lo mismo pasa con vosotros, sólo que vuestros nombres son alemanes. - lo dije tan rápido que me tuve que parar varios segundo para respirar.
-Osea... no lo entiendo.
-¿¡Qué más darán nuestros nombres!?
Dicen los gemelos a la vez.
-Yo tampoco sé que importa, pero es la única casualidad.


Definitivamente aquí no existen las casualidades.

viernes, 7 de enero de 2011

Capitulo OO4

20 de septiembre de 2028:
9:23 a.m:



Cinco días. Cinco largos días. Las pastillas siguen intactas, ninguno de los dos se atreve a dar ese paso. Es difícil.
Pensaba que ya era nuestro fin, que no aguantaríamos, pensé que nos querían matar a sangre fría, poco a poco, pero... ¿entonces? ¿Para que son las pastillas?
¿Me acerco a ellas y abro de nuevo el frasco y me pienso si tomarmelas o me quedo quieta como llevo ya dos horas seguidas? Decido lo primero y me levanto. Siguen ahí, parece que se han molestado en que esten adornadas con muchos colorines, hay que ser tonto para pensar que eso hará que nos las tomemos antes. Tengo dieciocho años, no soy tonta.


-No lo hagas. - dice una voz masculina, desde un lugar de la habitación.
-No pienso darles esa satisfacción.
-¿A quien? - dijo levantandose y caminando hacía mi.
-A "ellos", los que nos metieron aquí. ¿Se creen que voy a tomarmelas sin haber luchado? No me conocen. - dije acompañandolo con una risa irónica.
-Yo creo que sí que nos conocen y muy bien, demasido -dijo mirando para todas partes en busca de algo, como tantas veces lo hacía.
-Sigo recordando lo que dijiste en sueños... eso de que sabías por donde salir. ¿Sigues sin recordarlo?
-La verdad algo recuerdo, pero esta borroso, no sé...
-Pero... ¿Qué es exactamente lo que recuerdas?
-Una puerta, por eso intento saber dónde está, pero nada...
-No creo que quieran matarnos de esta forma, es demasiado facil, unas pastillas, puff..., que poca imaginación. -dije chasqueando la lengua.


James primero rió y luego dijo:


-¿Poca imaginación? A mi me parece que son demasiado sádicos como para matarnos así.
-También es verdad.


Y así acabó nuestra conversación.


9:38 a.m


-A ver... empieza la acción, pensemos...
-Kat, no es por desilusionarte, pero esto no es ninguna película.
-¿Quién ha dicho que lo fuera? Bien... - puse la mano sobre mi barbilla y dije - la rejilla por donde nos pasan la comida está siempre cerrada. ¿No es así?
-Ajam.
-Sólo sabemos cuándo nos la pasan por ese reloj que hay en la pared ¿no? - dije señalando la pared
-Así es.
-Pues... cuando la abran intentamos dejarla abierta con algo, pero a la misma vez que piensen que está cerrada ¿me sigues?
-Espera, espera, ahí me perdí ¿cómo vamos a hacer eso?
-Pues... ponemos un palo o algo.
-Vale - hizo una pausa y dijo en voz alta, bastante alta, no estaba gritando, pero si que utilizó su caracteristico sarcasmo - ¿Y de donde vamos a sacar un palo?
-Yo que sé, pero al menos tuve una idea.
-Sí, una idea imposible.
-Mi padre solía decir que no había nada imposible.
-Pues se equivocaba.
-Mentira. ¿Ves de que está hecho esto? - dije tocando la pared.
-Si, ¿y qué?
-Es piedra, si logramos romper un trozo lo suficientemente grande como para lograr llevar a cabo mi plan, podremos salir de aquí.
-¿Y con que vamos a romper la pared? - dijo ya en un tono, del que mis oídos no se quejaron.


Miré a mi alrededor y me fijé en lo que nos lleva atormentando durante cinco días. Las pastillas. Bueno, no exactamente, si no su bote de aluminio.


-Con eso. - dije señalando el tarro con mi dedo índice.
-¡¿Con un tarro?! - preguntó indignado.
-Claro, ¿tienes una idea mejor?


James resignado, me dió la razón y comenzamos a golpear la pared...
Pero lo que menos me imaginé, es que las paredes de esta habitación donde llevo dos meses y medio fueran tan fáciles de romper. Con sólo unos golpes, la pared se quebró y dejo pasar un rayo de luz. ¡Vaya! Llevamos tanto tiempo sin luz que mis ojos se irritan.

jueves, 6 de enero de 2011

Capitulo OO3

15 de septiembre de 2028

11:54 a.m

Otro día más. Otro día encerrados, al menos ahora sé que tengo compañía, ya que ahora sí me habla. Ayer lo intentamos de nuevo, pero nada... es imposible, mi pregunta es: ¿Cómo saben cuándo realmente estamos muertos?

-¿En que piensas? - la pregunta me pilló de improvisto
-En nada.
-No lo parecía, a ver cuéntame.
-Me hacía una pregunta a mi misma...
-¿Y cual era la pregunta?
-Esas ya son muchas preguntas, ¿no?
-Sí, la palabra pregunta ya cansa, pero respóndeme.
-¿Como sabrán cuando estamos muertos? ¿La única salida es esa? ¿Si alguno de los dos muere podríamos salvar la vida del otro?
-Pues... no lo sé...

Reí, hacía mucho tiempo que no lo hacía...

13:45 p.m

Estaba en mi rincón de siempre, sentada, sin hacer nada y de pronto la rejilla por donde me traen la comida se abre, pero si aún quedan cuarenta y cinco minutos...
La  incertidumbre cesa cuando un tarrito bastante pequeño entra por el pequeño agujero... me acerco y lo abro, pero... pero ¿qué es esto? ¿¡pastillas!? ¿¡Están locos!? Bueno.... si nos tienen encerrados aquí por ninguna razón, es porque no tienen dos dedos de frente.

-¿Qué es eso? -pregunta mi compañero.
-Pastillas... ¿¡Te lo puedes creer!? ¿Qué piensan matarnos? Esto parece la pelicula de los tiempos de mi madre: Saw, ¿la viste alguna vez?
-¿Crees que es momento de hacer esa pregunta?

Iba a responder pero...

-Es una pregunta retorica, por lo que no tienes que responder, ¿vale?
-Vale, tranquilo.
-Créeme, lo estoy.

Pasaron las horas, nos trajeron la comida a la hora de siempre, pero mi pregunta sigue ahí: ¿Por qué nos traen pastillas?