15 de septiembre de 2028
11:54 a.m
Otro día más. Otro día encerrados, al menos ahora sé que tengo compañía, ya que ahora sí me habla. Ayer lo intentamos de nuevo, pero nada... es imposible, mi pregunta es: ¿Cómo saben cuándo realmente estamos muertos?
-¿En que piensas? - la pregunta me pilló de improvisto
-En nada.
-No lo parecía, a ver cuéntame.
-Me hacía una pregunta a mi misma...
-¿Y cual era la pregunta?
-Esas ya son muchas preguntas, ¿no?
-Sí, la palabra pregunta ya cansa, pero respóndeme.
-¿Como sabrán cuando estamos muertos? ¿La única salida es esa? ¿Si alguno de los dos muere podríamos salvar la vida del otro?
-Pues... no lo sé...
Reí, hacía mucho tiempo que no lo hacía...
13:45 p.m
Estaba en mi rincón de siempre, sentada, sin hacer nada y de pronto la rejilla por donde me traen la comida se abre, pero si aún quedan cuarenta y cinco minutos...
La incertidumbre cesa cuando un tarrito bastante pequeño entra por el pequeño agujero... me acerco y lo abro, pero... pero ¿qué es esto? ¿¡pastillas!? ¿¡Están locos!? Bueno.... si nos tienen encerrados aquí por ninguna razón, es porque no tienen dos dedos de frente.
-¿Qué es eso? -pregunta mi compañero.
-Pastillas... ¿¡Te lo puedes creer!? ¿Qué piensan matarnos? Esto parece la pelicula de los tiempos de mi madre: Saw, ¿la viste alguna vez?
-¿Crees que es momento de hacer esa pregunta?
Iba a responder pero...
-Es una pregunta retorica, por lo que no tienes que responder, ¿vale?
-Vale, tranquilo.
-Créeme, lo estoy.
Pasaron las horas, nos trajeron la comida a la hora de siempre, pero mi pregunta sigue ahí: ¿Por qué nos traen pastillas?
No hay comentarios:
Publicar un comentario