20 de septiembre de 2028:
9:23 a.m:
Cinco días. Cinco largos días. Las pastillas siguen intactas, ninguno de los dos se atreve a dar ese paso. Es difícil.
Pensaba que ya era nuestro fin, que no aguantaríamos, pensé que nos querían matar a sangre fría, poco a poco, pero... ¿entonces? ¿Para que son las pastillas?
¿Me acerco a ellas y abro de nuevo el frasco y me pienso si tomarmelas o me quedo quieta como llevo ya dos horas seguidas? Decido lo primero y me levanto. Siguen ahí, parece que se han molestado en que esten adornadas con muchos colorines, hay que ser tonto para pensar que eso hará que nos las tomemos antes. Tengo dieciocho años, no soy tonta.
-No lo hagas. - dice una voz masculina, desde un lugar de la habitación.
-No pienso darles esa satisfacción.
-¿A quien? - dijo levantandose y caminando hacía mi.
-A "ellos", los que nos metieron aquí. ¿Se creen que voy a tomarmelas sin haber luchado? No me conocen. - dije acompañandolo con una risa irónica.
-Yo creo que sí que nos conocen y muy bien, demasido -dijo mirando para todas partes en busca de algo, como tantas veces lo hacía.
-Sigo recordando lo que dijiste en sueños... eso de que sabías por donde salir. ¿Sigues sin recordarlo?
-La verdad algo recuerdo, pero esta borroso, no sé...
-Pero... ¿Qué es exactamente lo que recuerdas?
-Una puerta, por eso intento saber dónde está, pero nada...
-No creo que quieran matarnos de esta forma, es demasiado facil, unas pastillas, puff..., que poca imaginación. -dije chasqueando la lengua.
James primero rió y luego dijo:
-¿Poca imaginación? A mi me parece que son demasiado sádicos como para matarnos así.
-También es verdad.
Y así acabó nuestra conversación.
9:38 a.m
-A ver... empieza la acción, pensemos...
-Kat, no es por desilusionarte, pero esto no es ninguna película.
-¿Quién ha dicho que lo fuera? Bien... - puse la mano sobre mi barbilla y dije - la rejilla por donde nos pasan la comida está siempre cerrada. ¿No es así?
-Ajam.
-Sólo sabemos cuándo nos la pasan por ese reloj que hay en la pared ¿no? - dije señalando la pared
-Así es.
-Pues... cuando la abran intentamos dejarla abierta con algo, pero a la misma vez que piensen que está cerrada ¿me sigues?
-Espera, espera, ahí me perdí ¿cómo vamos a hacer eso?
-Pues... ponemos un palo o algo.
-Vale - hizo una pausa y dijo en voz alta, bastante alta, no estaba gritando, pero si que utilizó su caracteristico sarcasmo - ¿Y de donde vamos a sacar un palo?
-Yo que sé, pero al menos tuve una idea.
-Sí, una idea imposible.
-Mi padre solía decir que no había nada imposible.
-Pues se equivocaba.
-Mentira. ¿Ves de que está hecho esto? - dije tocando la pared.
-Si, ¿y qué?
-Es piedra, si logramos romper un trozo lo suficientemente grande como para lograr llevar a cabo mi plan, podremos salir de aquí.
-¿Y con que vamos a romper la pared? - dijo ya en un tono, del que mis oídos no se quejaron.
Miré a mi alrededor y me fijé en lo que nos lleva atormentando durante cinco días. Las pastillas. Bueno, no exactamente, si no su bote de aluminio.
-Con eso. - dije señalando el tarro con mi dedo índice.
-¡¿Con un tarro?! - preguntó indignado.
-Claro, ¿tienes una idea mejor?
James resignado, me dió la razón y comenzamos a golpear la pared...
Pero lo que menos me imaginé, es que las paredes de esta habitación donde llevo dos meses y medio fueran tan fáciles de romper. Con sólo unos golpes, la pared se quebró y dejo pasar un rayo de luz. ¡Vaya! Llevamos tanto tiempo sin luz que mis ojos se irritan.
No hay comentarios:
Publicar un comentario