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viernes, 15 de abril de 2011

Capitulo OO9

23 de septiembre de 2028:
06:08 a.m


Noté como las gotas de rocío, que aún aguantaban desde la noche, caían en mi rostro, por lo cual desperté. Aún estaba cansada, me sentía mal, como la noche anterior. Todavía me encontraba perdida, al parecer nadie se digno a buscarme, ni el insensible de James, ni Iván...


Grité con todas mis fuerzas, grité y grité, pero nadie contestó, nadie. El silencio era tan grande que me dolía, me iba matando poco a poco, haciendo que el cansancio fuese aún más insoportable.


-¿Kat?
-Sí, sí, estoy aquí, ayúdame.. - logré pronunciar en un susurro mientras me desvanecía...


12:36 a.m


-Kat, Kat, despierta...
-¿Umm...?
-Soy yo, James, despierta.
-¿James? - pregunté atónita.
-No pensarías que te dejaría sola, ¿no?
-Pues si, se me pasó por la cabeza un par de veces.
-Pues no. No te dejaría sola nunca, aunque sea un ser insensible al que no le importa nada ni nadie, porque solo me importas tú, puede que lo demás me de exactamente igual, porque en mi único mundo solo estás tú.


No sabía que contestar, estaba completamente sorprendida, me costaba respirar, pero en lo único que podía pensar era en él, en ese ser insensible que tenía delante, a ese ser que tanto había odiado por momentos.


-Hola...


Lo había olvidado por completo, Iván, estaba allí depie, despeinando con su brazo izquierdo su largo pelo moreno, si se cortase el cabello un poco estaría mucho mejor, pero parece sacado de un cuento, es idéntico a todo el mundo, al menos en el que vivía antes de que me encerraran en esto, pero también era muy diferente, era único, aunque estaba enamorada de otro, estaba enamorada de el ser más insensible que conozco. De James.


-Hola, ¿qué tal, enano?
-¡Vaya! Que buen humor, espero que esto se vea más amenudo.
-Pues sí, por favor - respondí mirando al nuevo y mejorado James.


Nos quedamos callados como pasa siempre, pero vino la pequeña Ania, para interrumpir nuestro silencio.


-¡Qué vienen! ¡Qué vienen!
-¿¡Quién!? ¿¡Quién viene!?
-Ellos, vienen dos, dos hombres, los mismos que tenían a Kat.
-Corred, venga.


Corrimos todos como si no hubiese mañana, corrimos y corrimos, parecía que sabíamos a donde ibamos, pero ninguno de nosotros sabía a donde ir, excepto el joven de pelo moreno, le seguimos hasta una cueva, nos escondimos ahí y no hablamos hasta que pasaron horas.


-¿Cómo sabías dónde ir? - pregunté asombrada.
-Cuando vine a buscarte encontré esta cueva.
-¿Fuiste tú el que me buscó? ¿No fue James?
-Bueno... él tambien vino conmigo - comenzaba a tocarse el pelo, eso era mala señal.
-¿Seguro?
-No - dijo James, ahora tambien se había convertido en un mentiroso, aunque no me dijese que fue él el que me fue a buscar podía haberme dicho que no fue él, sino Iván - Yo no fuí, él me dijo que fuese, pero de nuevo mi inseguridad me ganó y pensé que, de nuevo, sería un suicidio, cavar nuestra propia tumba.


Y así, con esas palabras, dejamos de hablar en todo el día.

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