20 de septiembre de 2028:
16:07 p.m:
A estas horas ya se habrán dado cuenta de que no estamos, tenemos que escondernos, para que así no nos encuentren...
-¿Dónde iremos? - dijo uno de los gemelos.
-No sé, por ahora es mejor quedarnos aquí... - hice una pausa - por cierto, esa puerta que viste - dije mirando a James- ¿dónde está?
-¡Y yo que sé! - gritó.
-Oye amigo, cálmate, ¿si? - interrumpió Iván.
-¿Quién me va a obligar? ¿Un enano cómo tú?
-¿Estás loco? ¿Qué te pasa? - dije yo.
-Nada, qué estamos en las mismas y ahora somos demasiados como para pasar desapercibidos.
Hubo un silencio incómodo. Tenía razón.
-Saldré un momento. -dije rompiendo el silencio
-Te acompaño - dijo el jóven de mi edad.
16:48 p.m:
-¿Por qué vienes conmigo?
-Pues poque no te iba a dejar sola, por cierto, que le pasó a tu amigo.
-¿A James?
-Si
-Pues no sé, antes estabamos bien.
-¿Es tu novio?
-No... no sé. - dije acompañandolo de una mirada graciosa.
-No me extrañaría...
-Es algo raro...
-Ya lo sé, parece que me odia.
-No...
-¿Cuántos años tiene?
-No estoy segura... creo que veinticuatro.
-Pues no me lleva tantos años... al menos no tantos como para llamarme enano.
-¿Cuántos tienes tú?
-Dieciocho
-Yo también.
Silencio incómodo. Goteras, pasos, algo pasa, se escuchan demasiados ruidos... tenemos que volver. Parece que esta escuchando mis pensamientos porque se levanta y me sigue.
-Tenemos que irnos.
-¡¿Cómo?! - Otra vez James y sus gritos.
-Saben que no estamos, ¿vale? - le señaló Iván.
-¿Por qué gritais tanto? - dijo la pequeña Ania.
-No te preocupes mi vida, es que todo esto es un poco extraño... - dije acariciandole su largo pelo rubio, al contrario de Iván, pelo largo para un chico, perfectamente peinado, pero moreno.
-¿Qué haremos? - preguntó el gemelo de los ojos grises.
-Tenemos que encontrar la puerta - dijo Adelbert
-¡Pues vamos!
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